¿Estudios universitarios, FP…. o me quedo sin estudiar?

Si partimos de la premisa de que “todas las personas somos diferentes entre sí”, concluiremos que todas las personas no pueden ser universitarias, ni todas podrán ser especialistas en producción audiovisual, ni técnicos en cocina y hostelería. Cada persona tiene unas capacidades y unas habilidades que serán las que determinen el nivel y el tipo de estudios más adecuados para ella.

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Pero este enfoque, que ahora parece que casi todo el mundo tiene claro, no ha sido siempre así. Hace años, sólo llegaban a la universidad las personas que podían costeárselo económicamente, bien por pertenecer a una familia pudiente, o bien por sacrificarse de manera extrema para poder sufragar sus estudios trabajando.

A partir de la Ley General de Educación, de 1970, se empiezan a universalizar los estudios universitarios y aumenta el número de estudiantes que acceden a dichos estudios. Para ello, obviamente, había que realizar previamente los estudios de BUP y COU, estando la Formación Profesional (FP) en un segundo plano, siendo esta destino preferente para aquellos alumnos que habían pasado renqueando por la Educación General Básica (EGB) o incluso la habían terminado sin obtener el título. En los primeros años de implantación de la ley de 1970 se había establecido un “itinerario formativo estándar”, seguido por la mayoría de estudiantes que era: EGB-BUP-COU-Universidad. Este itinerario se institucionalizó, por decirlo de alguna manera, pienso que, entre otras cosas, por la cultural social que se imponía de que “los hijos de los obreros también podían ser universitarios”, y por la falta de orientación vocacional en los centros educativos.

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Es a partir de la implantación de la LOGSE, en 1990, cuando la FP adquiere mayor importancia en nuestro sistema educativo. Se amplía el catálogo de titulaciones, con lo que la oferta formativa se diversifica e incrementa. Al mismo tiempo surge la figura del orientador escolar como el profesional que, analizando determinados aspectos del alumno, aconsejará la mejor alternativa formativa a seguir. De alguna manera, y aunque parezca incoherente, se empieza a “profesionalizar” la FP, lo cuál ayuda a que adquiera mayor importancia académica.

Progresivamente, empezó a aumentar el número de alumnos de FP a partir de la LOGSE, pero el cambio radical surge a partir la implantación de la LOE (2006) y del inicio de la crisis económica (o desaceleración económica, como dijo aquel…) en la que todavía estamos inmersos, fundamentalmente por las siguientes causas:

♦ Aumento del desempleo: Al comienzo de dicha crisis, sobre todo cuando nadie sospechaba que iba a tardar tanto en superarse, muchas personas desempleadas optaron por ocupar su tiempo de desempleo en obtener un título de FP.

♦ Orientación vocacional: El hecho de tener en el centro educativo un profesional que tiene entre sus funciones explicar a los alumnos las posibles alternativas que tienen, una vez que finalicen sus estudios, o trabajar individualmente con aquellos alumnos con mayor dificultad o que tengan mayores dudas sobre el itinerario formativo más adecuado que deben seguir, hace que la opción de continuar estudios de FP adquiera mayor importancia.

♦ Titulación obligatoria: Otras personas, profesionales de determinados ámbitos, pero sin titulación, se vieron sorprendidos por un cambio en la normativa para el desarrollo de su trabajo, la cuál les obligaba a poseer la titulación académica oficial para seguir ejerciendo su profesión (conductores de ambulancia, personal de ayuda a domicilio, educadores infantiles, etc…). Pero eso sí, contando con varios años para obtenerla.

♦ Fracaso escolar: El aumento del fracaso escolar en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y el consiguiente abandono, provocan que muchos estudiantes, previa superación de una prueba de acceso (al no tener el título de ESO), puedan acceder a los estudios de FP de Grado Medio.

♦ Desempleo universitario: Muchos estudiantes o titulados universitarios, al ver las dificultades que tienen para acceder al mercado laboral, se plantean iniciar estudios de FP, fundamentalmente de Grado Superior, bien como complemento a su formación universitaria, bien para reorientar su itinerario formativo.FP en LOE 600

Foto: cepgranada.org

El problema adquiere mayor importancia cuando el gran aumento de la demanda para estudiar FP se enfrenta a una situación de paralización económica, donde se mide minuciosamente el gasto público, o de recortes presupuestarios para educación, como ha sucedido en este último año. Es decir, se multiplica el número de potenciales alumnos de FP (y futuros profesionales cualificados) al mismo tiempo que se reducen plazas ofertadas e incluso se eliminan ciclos formativos en determinados centros.

Si a esto le unimos el aumento de las tasas universitarias en los últimos años y la modificación de los requisitos para acceder a las becas de estudio, endureciendo las posibilidades para obtenerlas, estaremos, posiblemente, contribuyendo a que aumente a mayor velocidad la demanda de plazas para estudiar FP. Todo esto derivará en lo que viene sucediendo ya desde hace algunos años:

♦ Establecimiento de elevadas notas de acceso o notas de corte para acceder a ciclos formativos de FP, a imagen y semejanza de lo que ocurre para acceder a estudios universitarios, sólo que, al ofertarse pocas plazas por titulación y centro educativo, estudiarán solamente los que tengan notas muy altas.

♦ Cada año hay titulaciones y centros educativos (cada vez menos) que finalizan el periodo de matriculaciones con algunas plazas libres, las cuales son susceptibles de ser cubiertas fuera de plazo. Mi experiencia en Sevilla es dantesca, con personas haciendo cola en la calle durante la noche, en la puerta de la Delegación Provincial, para que al abrir las puertas puedan ser los primeros adjudicatarios de dichas plazas libres.

Univ Bolonia

Foto: 060.es

Si a la universidad y carrera de opción preferente solo podrán acceder las personas que tengan mejores notas y se lo puedan costear económicamente o cumplan todos los requisitos para obtener beca, y en FP sólo podrán matricularse en la primera opción elegida los que, igualmente, tengan las mejores notas de acceso, ¿no estaremos ante un nuevo y vertiginoso aumento de la mal llamada Generación Ni-Ni?

¿Tengo claro qué quiero estudiar?

Es indudable que los trabajadores del futuro se forjarán, principalmente, a través de la formación que vayan adquiriendo durante su periodo educativo. Los trabajadores del futuro son los estudiantes de hoy en día, igual que los trabajadores actuales (aunque suene incoherente decirlo en estos momentos) fuímos los estudiantes de generaciones pasadas.

La formación es una pieza clave en el desarrollo personal, social, económico y laboral de las personas y los territorios. Pero no siempre se le da la importancia necesaria, sobre todo en los momentos en los que el estudiante debe decidir el itinerario formativo que debe seguir, que será el que le guíe hacia su futuro laboral.

El momento decisivo, aunque no es irreversible, en que un joven debe optar por la ruta formativa que debe seguir, es la finalización de los estudios de E.S.O., cuando ronda los 16 años de edad. En ese momento, en función del objetivo formativo final a conseguir, deberá seguir un camino determinado. Pero, ¿tienen claro cuál es su objetivo formativo final? ¿qué factores tienen en cuenta para establecer dicho objetivo? ¿establecen un objetivo realista?, etc…

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Este tipo de cuestiones son las que deben plantearse llegado este momento para no errar en el intento. Aunque como indiqué anteriormente, este proceso no es irreversible, ya que siempre podemos volver a cualquier punto anterior del camino “andado” para retomar otra ruta. Pero, eso sí, siempre será más costoso que de haberlo realizado inicialmente.

Llegado el momento de la decisión, como comenté anteriormente, al finalizar la E.S.O., habría que hacer una reflexión y un análisis de determinados factores:

♦ Capacidades y habilidades del alumno

♦ Trayectoria académica pasada

♦ Intereses y expectativas del alumno (valorar si son o no realistas)

♦ Implicación familiar en el proceso (opinión y apoyo)

♦ Análisis del mercado laboral

♦ Valoración de los nuevos yacimientos de empleo y sectores laborales emergentes.

Tener en cuenta los datos de este análisis dará lugar a una toma de decisiones, posiblemente, más acertadas y adecuadas a las características del alumno en relación a las necesidades laborales futuras.

En este momento es cuando los estudiantes deben darse cuenta que no todos tienen que tener carrera universitaria, master y doctorado, y que estudiar F.P. en lugar de Bachillerato no es un desagravio. Todo lo contrario. Cada uno debe ser consciente de cual debe ser su papel futuro.

Elegir

Puede darse el caso de que un joven quiera ser Ingeniero de Telecomunicaciones o Ingeniero Informático, pero realmente sus capacidades le orienten hacia carreras universitarias de Humanidades, o hacia una Formación Profesional de la familia de Actividades Físicas y Deportivas.

Hay jóvenes que realmente tienen muy claro cómo deben de continuar su proceso formativo (buen ajuste entre auto conocimiento, expectativas, futuro laboral y apoyo familiar). Pero hay muchos otros que se dejan influenciar por su entorno (familia, amigos…..), sus gustos, sus fantasías, un auto conocimiento irreal…, pudiendo tomar la decisión incorrecta que en el futuro le supondrá tener que parar y reorientar su proceso formativo, o el abandono del proceso.

Es por esto que, llegando el final de la E.S.O., estudiantes, familias y orientadores educativos deben ponerse manos a la obra para trabajar este aspecto, vital para el futuro del alumno, aunque no irreversible, como indiqué anteriormente.

Reflexionar para tomar la decisión más adecuada siempre evitará la posibilidad de fracasar.